Lo que falta para el estreno de nuestro documental !!!
sábado, 21 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
un documental sobre la musica hñähñù (2)
Visitar un cantautor, para así saber en qué tipo de cosas se inspira para crear sus canciones y que es lo que quieren decir para así saber, que tanto han prevalecido las tradiciones en la actualidad, y llegar a una conclusión de que tanto se han conservado las tradiciones en la actualidad.
ORIGEN GENTILICIO OTOMÍ
Otomí es un término de origen náhuatl,[ ]palabra que en la lengua de los antiguos mexicas quiere decir quién camina con flechas,[] aunque autores como Wigberto Jiménez Moreno lo hayan traducido como flechador de pájaros.
Otomí tiene un sentido peyorativo porque está asociado con una imagen derivada de las fuentes coloniales y nahuas donde los otomíes son presentados como indolentes y perezosos.
LOS OTOMIES DE HIDALGO
En el estado de Hidalgo, los otomíes habitan principalmente en el Valle del Mezquital, región semidesértica limitada al norte y noroeste por la sierra de Juárez; al este, la serranía que va desde el cerro del Fraile, hasta el cerro del Águila y la sierra de Actopan, al sur, por la serranía del Mexe, y al oeste, por la sierra de Xuthe.
El suelo árido y calcáreo con que cuenta la región hace que el indígena derive gran parte de su economía del maguey; planta lo suficientemente vigorosa para subsistir en esta región. Desde tiempos prehispánicos los otomíes han utilizado al máximo esta planta.
Para lograr las preciadas fibras del agave que reciben el nombre de ixtle en náhuatl y santhé en otomí, el hombre, armado de una tabla y un tallador de madera con una pequeña cuchilla de hierro, coloca sobre la tabla la penca y presionando el tallador sobre ella inicia su trabajo, primero extrayendo la parte carnosa que recibe el nombre de xixi hasta que las fibras quedan limpias.
Cuando ha trabajado alrededor de treinta pencas, lo que representa una jornada de ocho horas, procede al lavado del ixtle con agua jabonosa o con agua de maíz; el objeto de este proceso es que la fibra pierda su acidez, porque de no lavarse, dañaría las manos de los hilanderos.
Una vez obtenida la fibra, el otomí – ya sea hombre, mujer, anciano o niño - , se dedica a hilar la fibra, tarea que será realizada caminando por la carretera, escuchando misa, en el mercado, en las fiestas religiosas, cuidando sus animales y aún en velorios. Cuando se tiene la suficiente fibra, la mujer inicia el tejido del ayate. Los ayates que se fabrican en la región van desde el más burdo, usado para los trabajos agrícolas o de carga, hasta los extrafinos; estos últimos no son comerciales, ya que constituye un orgullo el portarlos o regalarlos a las personas de más estima.
Del maguey también se obtienen elementos para construir la casa, así como productos alimenticios.
Los otomíes son un pueblo indígena del centro de México. Está emparentado lingüísticamente con el resto de los pueblos de habla otomangueana, cuyos antepasados han ocupado la Altiplanicie Mexicana desde varios milenios antes de la era cristiana. Actualmente, los otomíes habitan un territorio fragmentado que va del norte de Guanajuato al sureste de Tlaxcala.
Sin embargo, la mayor parte de ellos se concentra en los estados de Hidalgo, México y Querétaro.
De acuerdo con las estadísticas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) de México, la población étnica[] otomí sumaba 646.875 personas en la República Mexicana en el año 2000, lo que les convierte en el quinto pueblo indígena más numeroso del país.
De ellos, sólo un poco más de la mitad hablaban el otomí. Al respecto, cabe decir que la lengua otomí presenta un alto grado de diversificación interna, de modo que los hablantes de una variedad suelen tener dificultades para comprender a quienes no hablan otro dialecto.
De ahí que los nombres con los que los otomíes se llaman a sí mismos son numerosos: ñätho (valle de Toluca), hñähñu (valle del Mezquital), ñäñho (Santiago Mezquititlán en el Sur de Querétaro) y ñ'yühü (Sierra Norte de Puebla) son algunos de los gentilicios que los otomíes emplean para llamarse a sí mismos en sus propias lenguas, aunque es frecuente que cuando hablan en español empleen el etnónimo otomí, de origen.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Cierran con ceremonia hñahñu el encuentro Rituales de vida

México, 29 Oct. (Notimex).- El ritual de mayordomía de los niños hñahñus y la procesión hacia los calvarios de ánimas, de la comunidad de Cieneguilla, fueron las actividades que cerraron el encuentro Rituales de vida y muerte. Procesión de espíritus.
El encuentro constituye una de las tradiciones más profundas y dinámicas de la festividad indígena dedicada a los muertos por parte de 41 pueblos indígenas pertenecientes a 20 entidades federativas, y se realiza con el apoyo de Conaculta, a través de la Dirección General de Culturas Populares.
En el patio de la Escuela Primaria Miguel Hidalgo, con el acompañamiento de tambores, los más de 120 representantes de las comunidades indígenas del país, participaron en la ceremonia en que los niños de la comunidad hñahñu piden permiso a las almas de los muertos para recordarlos a través de las festividades de noviembre.
Ante la gran ofrenda denominada por este pueblo La casa de los abuelos, una procesión de niños y ancianos que simbolizan el comienzo y el término de la vida, esparcieron pétalos de flor de cempasúchitl y encendieron urnas con copal.
Al término de la ceremonia, los representantes indígenas se dividieron en cuatro grupos y participaron en las procesiones para ofrendar y ofrecer respeto a los difuntos en los calvarios de Arroyo Seco, Picacho, Progreso y Torrecitas, ubicados en los cuatro puntos cardinales de Cieneguilla.
La procesión a los cuatro calvarios es un rito que data de tiempos prehispánicos entre la comunidad chichimeca que habitaba la región y que en 1536, cuando fue terminado el primer fuerte español en Cieneguilla, fue adoptado por los conquistadores añadiendo elementos de la tradición católica.
Durante la ofrenda en cada calvario fue notoria la mezcla de cantos prehispánicos con elementos de las misas católicas, así como canciones coloniales de adoración a la virgen.
"Lo que vemos en esta tradición es uno de los más notorios ejemplos de la fusión entre las creencias del México ancestral y la canonización posterior que fundió en un sólo rito a las deidades chichimecas, hñahñus y cristianas".
Por la noche, con la paradisíaca Plaza de Cieneguilla, colmada de niños, vendedores de canastas y antojitos, además de fuegos artificiales que iluminaban el cielo, fue realizada en el patio de la Iglesia de San Ildefonso, recinto inaugurado en Cieneguilla en 1778, la ceremonia de clausura.
A manera simbólica, los guerreros danzantes de la comunidad chichimeca abrieron la ceremonia, entonando cantos tradicionales, que de acuerdo con Neón Rodríguez, no se escuchaban en la región desde hace más de 600 años.
"Al escuchar los sonidos de las conchas de caracol, de los teponaztles, los rugidos de fieras que integran estos ritos, pareciera que retrocediéramos en el tiempo, cuando las primeras tribus chichimecas rondaban este lugar con sus atavíos de pieles de animales".
José Carlos García, Aarón García, Venustiano García, Ernesto Tovar, Sergio Agustín Machuca y Tomás Machuca, de la Misión de Chichimecas de San Luis de la Paz, Guanajuato, danzaron por mas de una hora frente a la entrada de la iglesia, donde se congregó toda la comunidad de Cieneguilla.
Ernesto Tovar dijo que este encuentro representa una reivindicación de las tradiciones ancestrales del Día de Muertos, en tiempos en que la globalización depredadora amenaza los aspectos más importantes del patrimonio intangible.
"Hoy, cuando los niños prefieren las celebraciones extranjeras como el Halloween y usar disfraces que no tienen que ver con su cultura, el revivir la magia de nuestras tradiciones es la mejor manera de garantizar que esta conmemoración declarada Patrimonio Cultural Oral Intangible de la Humanidad, subsista por muchos años más".
Rituales de vida y muerte. Procesión de espíritu, concluyó con la danza de los nahuas de Yahualica, Hidalgo, cuyos representantes agradecieron al pueblo de Cieneguilla su hermandad para realizar el encuentro y reforzar las tradiciones locales que serán conmemoradas con nuevos bríos durante el próximo mes.
jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
Proximamete documental por nosotros!
UN DOCUMENTAL SOBRE LA MUSICA HaÑÄHÑÚ
Los otomíes son un pueblo indígena del centro de México
Desde la época precolombina, los pueblos de habla otomangueana han habitado esa región y se les considera como pueblos nativos de las tierras altas mexicanas.
Los pueblos que forman parte de la misma rama otomangueana son: mazahuas, matlatzincas, tlahuicas, chichimecas jonaces y pames
Actualmente, los otomíes habitan un territorio fragmentado que va del norte de Guanajuato al sureste de Tlaxcala.
Sin embargo, la mayor parte de ellos se concentra en los estados de Hidalgo, México y Querétaro.
En el estado de Hidalgo, los otomíes habitan principalmente en el Valle del Mezquital, región semidesértica limitada al norte y noroeste por la sierra de Juárez; al este, la serranía que va desde el cerro del Fraile, hasta el cerro del Águila y la sierra de Actopan, al sur, por la serranía del Mexe, y al oeste, por la sierra de Xuthe.
El suelo árido y calcáreo con que cuenta la región hace que el indígena derive gran parte de su economía del maguey; planta lo suficientemente vigorosa para subsistir en esta región. Desde tiempos prehispánicos los otomíes han utilizado al máximo esta planta.
De acuerdo con las estadísticas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) de México, la población étnica[] otomí sumaba 646.875 personas en la República Mexicana en el año 2000, lo que les convierte en el quinto pueblo indígena más numeroso del país. De ellos, sólo un poco más de la mitad hablaban el hñähnú.
Es por eso que nuestro quipo de trabajo de anexo 3 decidio trabajar en apoyo del rescate de estas tradiciones, haciendo un documental sobre uno de los aspectos importantes de su cultura: la música, que si no es muy conocida por la gente en las ciudades, posee una gran belleza en su composición de las letras en hñähñú.
No se pierda el estreno de este documental del cual encontrara sorpresas y vera de una manera diferente este tipo de culturas que son patrimonio de nuestra nación; y por lo tanto hay que ayudar a consrvar sus tradiciones, difundiendo todo aquello que nos ayuden a rescatar.



